Como no me tocó el megáfono aquí me veo. Solucioné el mundo pero me pilló de tapas. Ya a la próxima...
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Navidad 2011



Video encontrado por mi Emiliana, que se merece una ristra de carteles bonitos todas las veces que le toquen al timbre.

FELIZ NAVIDAD ! 

Saber por donde empezar.

Cuando el arquitecto ruso Konstantin Melnikov decidió hacerse su propia casa, aquel blanco cilindro fascinante en Moscú, escribió estas rotundas palabras:
"Habiendome convertido en mi propio jefe, le supliqué (a la arquitecura) que se quitara de una vez su vestido de mármol, que se lavara el maquillaje de su cara, y que se mostrara como ella misma, desnuda como una diosa joven y grácil. Y como corresponde a una verdadera belleza, renunciara a ser agradable y complaciente."
                                                                   La idea Construida.  Encontrado por Clo en aquel pasillo de la quinta.


La huella ecológica del hombre.

He llegado con prisas sólo para recomendar un documental buenísimo sobre el consumo humano de promedio durante la vida, lo que consumimos y desechamos... no son sólo datos en el ámbito materialista.


La "Huella ecológica del hombre" es un documental creado por National Geographic, que nos hace una reflexión sobre el concepto de huella ecológica, fue presentado en Gran Bretaña en el Día de la Tierra en 2007.

El documental está dividido en 5 partes, aquí dejo el enlace:

http://www.youtube.com/results?search_query=La+huella+ecologica+del+hombre&aq=f

Steve Jobs, unió los puntos exactos


Steve Jobs fue invitado a pronunciar el discurso de graduación de la Universidad de Standford en junio del 2005. El discurso consiste en tres historias personales que ilustran cosas muy ciertas de la vida: respecto al amor a lo que se hace, los hechos que nos marcan para siempre, y sobretodo, a las cosas difíciles que pasamos y no entendemos en el momento, pero se vuelven trascendentales y positivas cuando miramos hacia atras. Me hace recordar una frase muy inspiradora que dice "El universo conoce el más elegante y enriquecedor camino a tus sueños"

"Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra graduación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos.

Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando: “Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?” “Por supuesto”, dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.

Y 17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes.

No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

Otra vez: no se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a divergir, y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores - que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de Hewlett Packard] y Bob Noyce [inventor del circuito integrado, Intel], e intenté disculparme por haberla fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador,Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso — se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un barrido a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que ibas a contarles en los próximos diez años en unos pocos meses. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células al microscopio los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.

Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:

Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto.

Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma — que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google: era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos.

Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si fueseis así de aventureros. Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”. Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, prepararos para comenzar de nuevo, os deseo eso.

Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Muchísimas gracias a todos." (Steve Jobs)

Viernes tarde

Sincero/a. El origen de la palabra proviene de la época del renacimiento, concretamente en España. Los escultores españoles cuando cometian algun error mientras tallaban estatuas de mármol caras, disimulaban los defectos con cera.

Asi, una estatua que no tenia ningún defecto y no necesitaba retoques era reconocida como una "escultura sin cera"

Con el tiempo la definición evolucionó hasta la conclusión de que quien no oculta nada, es una persona sincera.




Octubre


El dramaturgo Jules Renard dijo que entre un hombre y una mujer "la amistad es tan solo una pasarela que conduce al amor". Aunque todo el mundo afirma tener amigos del sexo opuesto, son muchos los que piensan que esas amistades ocultan en realidad un amor sublimado. Pero siempre hubo parejas que se quisieron sin llegar a amarse.
La camaradería entre personas de distinto sexo es un fenómeno moderno. En otras épocas, cuando el universo femenino se circunscribía a las cuatro paredes del hogar y las chicas pasaban de ser hijas a ser esposas, era difícil que una mujer fuese amiga de un hombre. En pleno siglo XVIII, sorprendía la afabilidad que María Josefa Alonso Pimentel, condesa duquesa de Benavente y mecenas de artistas, mostraba con algunos de sus patrocinados: eran sus confidentes, sus compañeros de tertulia, sus invitados. Entre ellos estaba Francisco de Goya. La duquesa había detectado en aquel aragonés ensimismado y tosco un talento muy superior al de otros pintores a los que ayudaba, y surgió entre ambos una corriente de simpatía. En el Madrid de la época, la actitud de la duquesa con sus protegidos era entendida como una excentricidad. Así se interpretó la relación de la reina Victoria de Inglaterra con el escocés John Brown. Brown era guardia especial de la reina, a quien profesaba una devoción no exenta de rudeza y de una familiaridad excesiva: se atrevía incluso a regañar a la soberana cuando, al montar a caballo, esta no mantenía la cabeza suficientemente erguida. Por alguna razón, a la reina le hacían gracia las maneras primitivas de su guarda.
La muerte en 1861 de su esposo, el príncipe Alberto, sumió a la reina en una depresión que arrastró durante años y entorpeció su labor de Estado. Los médicos le propusieron trasladarse a la residencia campestre de Osborne con la esperanza de que la tranquilidad de la vida rural la ayudase en su recuperación. Nadie vio inconveniente en que llevase consigo a John Brown, en calidad de palafrenero. Nunca se supo qué ocurrió exactamente en el retiro de Escocia. La reina Victoria encontró en las tierras altas la paz que necesitaba y descubrió en aquellos paisajes el universo de Walter Scott y una Inglaterra épica. Junto a ella, como una sombra, para prestarle protección y consuelo, estaba John Brown, igualmente dispuesto a ensillar su caballo que a conversar durante horas. Como es lógico, en la Corte no tardaron en surgir los rumores, y luego la maledicencia, las bromas crueles y las caricaturas de Punch. "La reina se ha enamorado de un criado", decían. Al saberlo, la reina escribió a su hija: "Me doy cuenta de que siempre tengo en mi casa un alma buena y afecta a mí, cuyo único interés es mi servicio, y Dios sabe cuánto anhelo yo que me cuiden". Aquella mujer triste, que había vivido rodeada de aduladores y cortesanos, descubrió en un simple guarda el placer desconocido de la amistad. Hasta el final, la soberana que dio nombre a una época firmó así sus cartas a Brown: "Tu fiel amiga, Victoria Reina".


Marta Rivera de la Cruz. Escritora (La vida después)

Evolución no es sinónimo de mejoría.

Su ADN solo se diferencia del nuestro en un cinco por ciento y, como nosotros, sienten celos, envidia, amor, vergüenza y pena, elaboran herramientas, regalan mascotas a sus hijos y hasta aprenden miles de palabras en el lenguaje de los signos. Sin embargo, pese a su inteligencia y sociabilidad, los seguimos viendo toscos y salvajes e incluso como una temible amenaza para nuestra propia supervivencia. 

¿Qué pasaría si potenciáramos mínimamente la inteligencia de los primates? ¿Podrían terminar rebelándose contra nosotros como en ‘El planeta de los simios’?

Durante los últimos meses Kat Beach, una voluntaria del instituto, se había ocupado de ella, y entre la mujer y la simio se había entablado una emotiva amistad. Cuando se hizo evidente el embarazo en curso de Kat, la chimpancé se mostró muy interesada. En su lenguaje de signos, tocaba el abultado vientre de su amiga y formaba la palabra ‘niño’. Y entonces Kat dejó de visitarla.

Washoe se sentía desatendida, abandonada por su amiga. Y eso la irritaba. Cuando unos días después Kat volvió a reunirse con ella en el instituto, Washoe la ignoró. Quería demostrarle que estaba enfadada con ella. Pero Kat se acercó y, en su lenguaje común, le explicó la causa de su ausencia: había perdido el niño que esperaba. Washoe cambió de inmediato. Acercándose a su amiga, gesticuló la palabra ‘tristeza’. Kat asintió. Entonces su amiga chimpancé gesticuló ‘por favor, abrázame’, y la abrazó cariñosamente para darle consuelo. Ambas compartían una dolorosa experiencia.

Apenas una mínima diferencia separa nuestro ADN y el de los otros grandes simios. En el caso de los chimpancés, es menor del cinco por ciento. Son capaces de sentir emociones complejas que hasta hace poco creíamos patrimonio de los humanos. Sienten celos, envidia, amor, vergüenza, pena… Elaboran herramientas toscas para fines concretos, regalan mascotas a sus hijos para que jueguen con ellas y aprenden miles de palabras en el lenguaje de los signos de forma que pueden entablar una rudimentaria conversación con sus cuidadores. Y todos comparten un rasgo único que no se encuentra en ningún otro grupo del Reino Animal: la risa. ¿Qué pasaría si se potenciara mínimamente su inteligencia?


Con el paso de los siglos, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes –los tres géneros que, con los humanos, conforman el grupo de los grandes simios– tal vez lleguen a desarrollar sus incipientes inteligencias, aunque no parece que se lo vayamos a permitir. Porque el ser humano ha puesto a todos sus compañeros de grupo al borde de la extinción. Los científicos creen que todas las especies y subespecies de grandes simios en libertad desaparecerán este siglo. Nuestra especie, el ‘mono desnudo’ que llamara Desmond Morris, necesita todo el espacio de sus primos simios para alimentar y ubicar a sus casi 7000 millones de miembros. El resto son daños colaterales. Parece que en el transcurso de la evolución el egoísmo es un rasgo que se desarrolla de forma directamente proporcional a la inteligencia.

                                                                                                                                                                   Fernando González-Sitges


Alice Hoffman. El lenguaje de Arnelle.


"Esperé en el lugar donde te vi la última vez. Se hizo de noche, llegó la mañana y luego la noche de nuevo.
Pasó una década y luego pasaron cien años. Las hojas verdes se volvieron rojas y de nuevo se tornaron verdes. El árbol que me había dado cobijo fue derribado por el viento, y vi los relámpagos en el cielo y las estrellas que ardían en el espacio infinito. Vi a unos hombres que le decían a las mujeres que las amaban y que luego se iban. Vi a hombres que eran auténticos hombres, pero que nunca fueron capaces de hablar sin tapujos. Vi empezar vidas, cavar tumbas y vi caer nieve. Esperé tanto allí que el tiempo retrocedió. Había un ruiseñor y un acerolo, y yo era una niña con el pelo negro y largo que te observaba cuando cruzabas el prado hacia mí. Cuando me reconociste, sólo había pasado una hora."
                                                                                                Alice Hoffman

Claro que no lo sabes


-Creo que ustedes podrían encontrar mejor manera de matar el tiempo -dijo- que ir proponiendo adivinanzas sin solución.

-Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo -dijo el Sombrerero-, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!

-¡No sé lo que usted quiere decir! -protestó Alicia.

-¡Claro que no lo sabes! -dijo el Sombrerero, arrugando la nariz en un gesto de desprecio- ¡Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el Tiempo!

-Creo que no -respondió Alicia con cautela-. Pero en la clase de música tengo que marcar el tiempo con palmadas.

-¡Ah, eso lo explica todo! -dijo el Sombrerero-. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj. Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj. ¡La una y media! ¡Hora de comer!
 
(«¡Cómo me gustaría que lo fuera ahora!», se dijo la Liebre de Marzo para sí en un susurro).
 
-Sería estupendo, desde luego -admitió Alicia, pensativa-. Pero entonces todavía no tendría hambre, ¿no le parece?
 
-Quizá no tuvieras hambre al principio -dijo el Sombrerero-. Pero es que podrías hacer que siguiera siendo la una y media todo el rato que tú quisieras.
 
-¿Es esto lo que ustedes hacen con el Tiempo? -preguntó Alicia.
 
El Sombrerero movió la cabeza con pesar.

-¡Yo no! -contestó-. Nos peleamos el pasado marzo, justo antes de que ésta se volviera loca, sabes (y señaló con la cucharilla hacia la Liebre de Marzo).
 
-¿Ah, sí?- preguntó Alicia interesada.
 
-Sí. Sucedió durante el gran concierto que ofreció la Reina de Corazones, y en el que me tocó cantar a mí.
 
-¿Y que cantaste?- preguntó Alicia.
 
-Pues canté: "Brilla, brilla, ratita alada, ¿en que estás tan atareada?". Porque esa canción la conocerás, ¿no?
 
-Quizá me suene de algo, pero no estoy segura.- dijo Alicia.
 
-Tiene más estrofas -siguió el Sombrerero-. Por ejemplo:" Por sobre el Universo vas volando, con una bandeja de teteras llevando. Brilla, brilla..." Bueno -siguió contando su historia el Sombrerero-. Lo cierto es que apenas había terminado yo la primera estrofa, cuando la Reina se puso a gritar: «¡Vaya forma estúpida de matar el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!»
 
-¡Qué barbaridad! ¡Vaya fiera! -exclamó Alicia.
 
-Y desde entonces -añadió el Sombrerero con una voz tristísima-, el Tiempo cree que quise matarlo y no quiere hacer nada por mí. Ahora son siempre las seis de la tarde. 

Alicia comprendió de repente todo lo que allí ocurría.

Lewis Carroll
Las mujeres y los gatos harán lo que les plazca, los perros y los hombres deberían relajarse y acostumbrarse a la idea.                                                                                              (Robert A. Heinlein)

A pesar de mí.



 La edad de oro

Me gustaría haber vivido en la edad dorada,
dando mi vida en los escenarios de Broadway.
Pasando el tiempo con las ratas y fumando cigarros,
hacer un descanso con Frank  y contar las estrellas.
Vestida para la noche, hemos bebido demasiado.
joyas brillantes sin pulir

Aulario

"Nada de lo que dijo puede sugerir que defendía lo establecido. Desconfiaba de todo poder arraigado, de monopolios privados y de las monarquías públicas.
Estaba a favor de la gente común. Pero, como muchos, había aprendido a partir de sus investigaciones que el camino al desperdicio está plagado de buenas intenciones."

Adam Smith

Estudiar economía

"Estoy seguro de que se exagera mucho el poder de los intereses creados en comparación con la aceptación gradual de las ideas; desde luego, no inmediatamente, pero sí transcurrido algún tiempo, pues en el campo de la filosofía económica y política no son muchos los influidos por las nuevas teorías una vez que han cumplido los veinticinco o treinta años, por lo que es poco probable que las ideas que aplican los funcionarios, los políticos e incluso los agitadores a los acontecimientos actuales sean las mas recientes. Sin embargo, para bien o para mal, son las ideas y no los intereses creados las que tarde o temprano son peligrosas."

Teoría Big Bang, sin cuarenta folios de tinta.


En los museos sólo se queda lo que cabe en una habitación, la calle siempre fué mas espectacular.

(Encontrado por azucarolé)