Es una palabra muy peligrosa, todo está en tu cabeza, en el mejor de los casos puede parecerse a la realidad, pero otras veces puedes vivir creándote impresiones que sólo tienen sentido en tu propia gama de colores.
Haber descubierto totalmente el sentido de la relatividad encaja muchas cosas que antes sólo me llevaban a típicos laberintos de sinsentidos. No hay verdaderos motivos para alegrar-se, ilusionar-se, enfadar-se o defraudar-se (se, pronombre reflexivo, el objeto de la acción es uno mismo), es todo subjetivo y no se puede apostar por algo que llevado a la realidad difícilmente tendrá para los demás el mismo color que para ti.
Y tenga el mismo color o no, sigue siendo relativo.

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