Como no me tocó el megáfono aquí me veo. Solucioné el mundo pero me pilló de tapas. Ya a la próxima...

La teoría de mi no objetividad.

Nunca ha quedado claro si todo es relativo o no, es un tema que ha manchado muchas hojas de tinta llegando pobremente a afirmar que lo único realmente objetivo es un criterio normalizado, vaya, que una pared es roja sólo si ese color es notablemente parecido a lo que un día alguien catalogó como color rojo.

Es una palabra muy peligrosa, todo está en tu cabeza, en el mejor de los casos puede parecerse a la realidad, pero otras veces puedes vivir creándote impresiones que sólo tienen sentido en tu propia gama de colores.
Haber descubierto totalmente el sentido de la relatividad encaja muchas cosas que antes sólo me llevaban a típicos laberintos de sinsentidos. No hay verdaderos motivos para alegrar-se, ilusionar-se, enfadar-se o defraudar-se (se, pronombre reflexivo, el objeto de la acción es uno mismo), es todo subjetivo y no se puede apostar por algo que llevado a la realidad difícilmente tendrá para los demás el mismo color que para ti.

Y tenga el mismo color o no, sigue siendo relativo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario